sábado, febrero 25, 2012

Un gusto conversar contigo

Ay, Fernanda, qué será de ese pequeño ser, de ese conejito qué hoy te ha hecho feliz. Recuerdo las veces que hemos hablado, nos teníamos que haber encontrado, estaba escrito que entráramos una en la vida de la otra (esta es una de las veces que te conviene creer). Me enseñas con la cabeza, te enseño con el corazón. Hemos sido tan felices juntas. Una conversación contigo no termina nunca y al final terminamos una con algo de la otra. Eres de esas personas de las que siempre se aprende y somos tan diferentes. Me encantaría poder expresar en este momento tantas ideas, sentimientos, conclusiones que hemos tenido luego de nuestras largas conversaciones. Qué serían, sin tu risita, mis días, Fernanda.